TRINIDAD en La Casa de la Portera

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TRINIDAD, UNA REESCRITURA NECESARIA.

 La dramaturgia contemporánea ha vuelto a poner de moda uno de los recursos más antiguos de la historia del teatro: la reescritura (baste citar la tragedia griega, el teatro isabelino, o nuestro siglo de oro).

Quizás nunca estuvo demodé, pero es ahora con la nueva cantera de dramaturgos y/o directores, y el nuevo modelo de work in progress, cuando se está imponiendo en las carteleras teatrales la reescritura de clásicos de la dramaturgia junto a una nueva reelaboración del mito.

Daniel Veronese con Espía a una mujer que ama, reescritura de Tío Vania de Anton Chéjov, inicia un ciclo en su repertorio cuya última muestra, hasta el momento, ha sido Los hijos se han dormido, reescritura de La gaviota, también de Chéjov, estrenada esta última temporada en el Matadero en Madrid.

Drácula de García May, Hamlet de Pandur, o la adaptación dramática que hace Marc Rosich de Fuegos de Marguerite Yourcenar, reescritura, a su vez, de personajes como Clitemnestra, Safo y María Magdalena, son algunas muestras de reelaboraciones sobre mitos literarios o legendarios.

Sumamos sólo dos ejemplos más como referencia a esta reelaboración de los clásicos, ambos en La casa de la portera, nueva y peculiar sala teatral madrileña:

Iván-Off, de José Martret, a partir de Ivanov, también de A. Chéjov.

Ahora empiezan las vacaciones, de Paco Bezerra, a partir de  El pelícano de A. Strinberg.

Nosotros, con nuestro proyecto partimos de un autor apenas representado en nuestro país, a pesar de ser una figura representativa del panorama teatral venezolano: Isaac Chocrón, un dramaturgo casi maldito e injustamente olvidado.

Él mismo, demostrando un gran sentido del humor, se definía como “zurdo, judío, homosexual y escritor” dejando constancia de la cuádruple manera de sentirse al otro lado, más allá de los márgenes de la convención,  considerándose a sí mismo un elemento discordante dentro de una cuadratura asfixiante.

Este venezolano nacido en Maracay en 1930, fue fundador de la prestigiosa Compañía Nacional de Teatro, director de la Escuela de las Artes de la Universidad Central de Venezuela así como del Teatro Teresa Carreño, y premio Nacional de Teatro en 1979.

Junto con José Ignacio Cabrujas y Román Chalbraud han sido llamados la Santísima Trinidad de las Artes Escénicas en Venezuela. Junto a ellos fundó El Nuevo Grupo, compañía indispensable en la historia del teatro venezolano.

Cuando José Ignacio Cabrujas, Román Chalbaud y yo fundamos El Nuevo Grupo se hablaba mucho de que había desaparecido el dramaturgo. Nosotros creíamos que no, que debía haber un dramaturgo que firmara sus textos, y abrimos El Nuevo Grupo y empecé mi carrera de promotor. Nunca me imaginé que me tocara esto, pero la vida me puso allí. Lo mismo sucedió cuando se crea la Compañía Nacional de Teatro, me llaman y me dicen que yo sea el director, bueno, y lo tuve que hacer, ése fue un gran reto. Lo hice, fue una maravilla. Uno tiene la responsabilidad civil de hacer lo que públicamente pueda por el lugar del mundo donde uno vive.        

 Dramaturgo, narrador, ensayista, traductor… Su extensa obra ocupa un amplio espacio en las letras venezolanas, y en la literatura universal.

De su amplio repertorio dramático, hemos elegido un texto escrito en 1969, Okey, como punto de partida para la andadura de nuestra productora.

Se trata de un drama en dos actos, protagonizado por tres personajes: Mina, Franco y Ángela. Los dos primeros son una pareja atípica debido a los casi 15 años más que tiene ella respecto a él. La tercera irrumpirá en sus vidas y modificará el trazado de vida marcado hasta el momento.

Ya el dramatis presenta a los personajes de una manera peculiar:

Mina… fue costurera

Franco…fue bello

Ángela…deja de ser viuda.

El estreno de Okey sirvió para inaugurar El Nuevo Grupo, y fue interpretada por Amalia Pérez Díaz, Oscar Martínez y María Luisa Lamata.

Como en gran parte del teatro de Chocrón, un personaje llega del exterior y contrasta y trastoca los modelos de vidas y de familia ya existentes.

En el teatro de este autor ha tenido gran importancia la familia, tanto en la denuncia de los fallos de los modelos convencionales como en la presentación de nuevas formas de convivencia, realizando así desde la literatura dramática su aportación a la revolución social y familiar del último cuarto de siglo, tanto latinoamericana como europea.

Como explica Gleider Hernández en el artículo La angustia existencial en el teatro de Isaac Chocrón:

Chocrón pretende más que una crítica al proponer otro tipo de familia; otra

alternativa a los que no pueden desarrollarse e incorporarse a la familia que nos

viene por la sangre, a la heredada. Ofrece una solución aceptable a un número

incalculable de seres humanos que viven marginados porque no logran compartir

los mismos valores y concepciones de la sociedad contemporánea.

Okey compone una trilogía junto con La revolución y La máxima felicidad.

En ellas se presta una gran atención al mundo construido entre dos personajes, un mundo alejado de la convención y más cercano al nuevo modelo de familia de finales del XX y principios del XXI. Un tercer personaje llega y trastoca lo construido.

En Okey el tercer personaje es otra mujer, Ángela, cuyo nombre recuerda al bello joven de aspecto angelical de Teorema, film de Pier Paolo Passollini  estrenado un año antes, donde también la llegada del extraño trastoca el orden de las cosas en un sentido místico y existencial. En Okey, también la irrupción del mundo externo, lo convencional, una viuda que aspira a dejar de serlo, acaba con una relación atípica para convertirse en otra aún más atípica. Chocrón plantea la formación de  otro modelo de familia aún más singular: una convivencia en trío.

 

NUESTRA PRODUCCIÓN

 Sinopsis e Intenciones del Director

Hilvanando Producciones  hace una  reescritura de este texto de Chocrón.

Para ello hemos contado con Ana Isabel F. Valbuena, quien, junto con el director Nacho Sevilla, han trazado los puntos esenciales que nos interesaban para hacer un trabajo personal, y una lectura contemporánea del texto.

Inspirándose en el original, Valbuena ha reescrito un texto propio y cercano, teniendo en cuenta dos premisas fundamentales: las actrices del proyecto y un espacio no convencional.

El nuevo texto se titula Trinidad, por dos razones: es el nombre del personaje bisagra dentro del trío, y además recoge uno de los temas  del original, el número tres como posibilidad de nuevo modelo sentimental y familiar.

En nuestro texto son femeninos los tres personajes de la historia: Sole, antigua costurera; la jovencita Trinidad, antigua oficiala y pareja sentimental de la anterior; y Ángela, viuda adinerada y transformadora del mundo que encuentra a su llegada.

La nueva obra está ambientada en la España de principios de los sesenta, aunque no se hace explícito en ningún momento. Un periodo duro de nuestro país, y no menos para  otras opciones sexuales. Años en los que dos mujeres eran llamadas “amigas” para poder justificar de alguna forma la convivencia en una misma vivienda.

De esta manera, en nuestro nuevo texto, se asiste a una doble transgresión de la moral impuesta: en un principio dos mujeres comparten su vida sentimental, para pasar a formar un trío junto a una tercera.

Es éste un espectáculo intimista, divertido, dramático, sentimental, crítico, envuelto en un estilismo neorrealista, con momentos poéticos.

Trinidad plantea al espectador temas que nos siguen preocupando y que aún siguen sin resolver: el precio del ser humano, los condicionamientos sociales y económicos como propulsores y/o destructores de las relaciones, la privación de los derechos, la condena de los vencidos.

De fondo, como reflejo de tiempos actuales, una ciudad portuaria en un momento de crisis económica con alto índice de paro, una gran desigualdad social, y la huella de un pasado aún vigente en una España dividida.

Sole, como una repuesta Margarita Gautier, decide vender su relación con Trinidad, renunciando así al amor en un final de múltiples lecturas.

En este nuevo texto resuenan lejanos ecos de De Filippo y del melodrama radiofónico español, engarzado en la escritura ágil y apasionada de Valbuena para hablarnos, a fin de cuentas, de nuestro presente.

El trabajo actoral naturalista permite en un espacio singular  la sensación de asistir como un incómodo invitado a una historia íntima entre tres mujeres.

La radio, la canción italiana, la melancolía del cine de barrio, añaden a la puesta en escena la vía de escape a unos personajes encerrados en su propio drama.

 

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